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Compra de vivienda en país de origen PDF Imprimir E-Mail

En el horizonte de un menor ritmo de crecimiento para la economía española, la baja en la actividad inmobiliaria es esperada como uno de los signos negativos que, en mayor o menor grado, ha de presentarse para el 2008 que se inicia. Con dimensiones relativamente pequeñas, pero de gran significado para la nueva economía que ha creado la inmigración, la compraventa de vivienda en país de origen presenta una tendencia contraria, de crecimiento actual y de mucho empuje para el futuro inmediato.

Los sociólogos que han analizado la inmigración coinciden en que la posibilidad de ahorrar es uno de los factores determinantes para que los flujos demográficos prefieran un país como destino, para ofrecer allí su capacidad de trabajo. Los millones de nuevos residentes en España están demostrándolo, con la creación de un mercado para comprar vivienda, que le sirve de segura inversión a sus ahorros.

Para el inmigrante, la compra de una vivienda en este país implica tener una residencia indefinida, o haber adquirido la ciudadanía y haber llegado a un nivel de ingresos bastante elevado, lo cual, salvo excepciones, no se logra sino con una permanencia de por lo menos cinco años. Mientras tanto el margen de ahorro del nuevo residente, se canaliza de modo concreto a la compra de vivienda en su país, proyecto que lo convierte en propietario, le da bienestar a su familia y compensa los esfuerzos y penalidades que significa el exilio. Está además determinado por tres variables económicas que tarde o temprano lo conducen a esa decisión:

1º- El precio increíblemente bajo por el cual puede adquirir una vivienda en su país, lo cual se hace evidente cuando compara con los precios existentes en España. Esto es particularmente cierto cuando la comparación es con países hispanoamericanos, y se ha hecho más claro con la revaluación del euro en los últimos dos años.

2º- Las facilidades de conseguir financiación y pagarla por cuotas mensuales sin afectar el presupuesto familiar. En esto los bancos españoles han allanado el camino con el otorgamiento de préstamos personales que son suficientes para adquirir inmuebles de 25 ó 30.000 euros, o para financiar ahorradores que requieren completar 40 ó 50.000 euros. También los bancos en país de origen tienen algunas facilidades para préstamos hipotecarios, a largo plazo, aunque los intereses no son tan favorables como los de España.

3º- La actividad de brokers y agentes inmobiliarios, que cumplen con el papel de poner al alcance del comprador la información sobre proyectos construidos, de brindar asesoría para la obtención del crédito y manejar trámites muy complicados entre entidades bancarias, consulados, notarias y oficinas de control de dos países. Después de años de experiencia, estos gestores han logrado establecer procedimientos más o menos rápidos, con lo cual han superado un entorno de desconfianza y fracaso que este sector generó en un principio. Los bancos y las firmas inmobiliarias han contribuido a estandarizar  estos procedimientos.

DE BROKER A ASESOR JURÍDICO Y FINANCIERO. La función que cumple el agente inmobiliario es la de poner en contacto  al constructor, al banco y al comprador para que se llegue la solución de adquirir la vivienda; pero ese esquema sencillo en apariencia se complica cuando el comprador es un trabajador que reside en España, la vivienda está en otro país, la financiación ha de  estudiarse y transferirse de un país a otro, los pagos deben girarse como remesas, y el perfeccionamiento de la promesa de venta y de la escritura requiere de poderes, consulados y notarías. Cada uno de esos pasos exige conocimiento de normas locales e internacionales, y en ellos intervienen diversidad de funcionarios, personas vinculadas al comprador y representantes del constructor y de la entidad financiera.

Para el correcto manejo de esos trámites el agente inmobiliario que desde España promueve vivienda en países de origen ha tenido que acumular una valiosa experiencia y establecer procedimientos adecuados para asesorar al cliente en diversas etapas hasta la culminación del negocio. Esto implica una asesoría jurídica sobre procedimientos y contratos y otra de gestión financiera ante la entidad que concede el préstamo en España o en el país de origen, además de la asesoría en el tema propiamente inmobiliario, de selección y negociación de la vivienda.

UN SECTOR QUE TIENE  FUTURO. Con la presentación de resultados de muchos clientes satisfechos y con modernización de oficinas, sistemas de comunicación y bases de datos, el agente inmobiliario que ha invertido sus esfuerzos en este sector está logrando conseguir la confianza de nuevos clientes, único factor que falta para que el número de operaciones adquiera una tendencia exponencial y traiga para este sector la dinámica que en España tiene  la nueva economía, generada por los colectivos inmigrantes.

La consolidación de estos negocios, con participantes que mueven intereses en España y otros países, tiene una dimensión internacional sin precedentes y es un factor de integración para el universo de las migraciones.

 

 

 

 
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