Ante un mercado en crecimiento, la oferta de alimentos y bebidas para inmigrantes se organizó con importaciones desde los países de origen. En la medida en que ese mercado se ha hecho más sólido ha surgido la producción en plantas industriales modernas, que significan un cambio cualitativo del sector. Esta actividad industrial ha sido campo propicio para líderes empresarios que surgieron para quedarse, cuyos logros mostramos a nuestros lectores.
VEHÍCULO DE CULTURA. La denominación de “alimentos étnicos” ha sido dada por los sociólogos a los productos alimentarios asociados con una región o un grupo étnico particular, para diferenciarlos de la “cocina nacional”. Los inmigrantes los consumen como una continuidad de sus tradiciones, por nostalgia hacia su país de origen, por resguardo de una identidad amenazada, por los recuerdos y la confianza hacia productos que ya conocen. En el proceso de transformación que ha vivido España por la llegada de los inmigrantes, los alimentos han sido un vehículo visible para convertir en multiculturales aquellos sitios donde residen núcleos importantes de extranjeros trabajadores. Se observa que algunos alimentos originalmente creados para un grupo nacional o regional han tenido gran aceptación en otras poblaciones inmigrantes e inclusive de españoles, hasta convertirse en un plato habitual compartido por todos, como es el caso de la döner kebap, con ingrediente, sistemas de elaboración y distribución traídos de Alemania, con lo cual el proceso de integración se vuelve multicultural.
LOS MÁS DINÁMICOS. Por ahora dejamos a un lado la comida china y la mexicana que son las más ofrecidas en el mercado español, seguidas de la latina, árabe, asiática, africana. En esta edición analizamos la oferta para los colectivos inmigrantes de mayor crecimiento en los últimos 10 años y que han demostrado mayor capacidad de consumo, esto es, la comida magrebí, mediterránea oriental (“turca”), europea del este y latina. Son mercados alimentarios que en principio ofrecieron comidas y bebidas importadas, pero que luego con su demanda han propiciado la creación y desarrollo de industrias lideradas por emprendedores inmigrantes, a los que se han agregado empresas españolas en búsqueda de un nicho propio.
BARRERAS DE ENTRADA. Dentro de la elaboración de alimentos, han crecido dos industrias que tienen una demanda asegurada y cuya tecnología es relativamente sencilla: la producción de bebidas refrescantes, de sabores que traen al paladar los zumos y frutas del país de origen; y las harinas, sémolas y derivados que entran en el couscous, el pan, la arepa y otros alimentos básicos y que son de fabricación artesanal. Desde los obradores para producir repostería, hasta plantas industriales de tecnología moderna, la elaboración de cada tipo de alimentos va abriendo oportunidades muy concretas a los empresarios que establecen negocios sólidos y rentables, pero que exigen dedicación y continuidad. Son, además, programas de producción que en España tienen complejas exigencias de tecnológicas y normas de higiene y calidad que constituyen barreras de entrada para quien tenga proyectos de elaborar alimentos con destino a un determinado colectivo de inmigrantes.
NICHOS EN EL MERCADO. A un nivel artesanal, los inmigrantes emprendedores de cada país fueron los pioneros en la elaboración de alimentos y bebidas para sus compatriotas. Los que persistieron y aplicaron liderazgo empresarial tienen ahora su nicho propio en el mercado. A su lado, muchos empresarios españoles complementaron su lista de productos tradicionales agregando determinadas referencias que son demandadas por el colectivo extranjero; y otras empresas locales que importan alimentos se han acogido a la opción de fabricarlos en España, casi siempre creando sustitutos bien recibidos por el consumidor. Con el paso del tiempo la promoción y distribución se va ampliando hasta alcanzar segmentos de consumidores