Lo último en código de barras, los 2D o BiDi, empezó a implantarse en el sector de la telefonía móvil y en los medios impresos, con demostraciones que enriquecen la interacción del usuario con el producto o el servicio.
CÓMO FUNCIONAN. Los códigos 2D o BiDi, como los códigos de barras tradicionales, son una representación de información interpretable por una máquina, en formato visual.
El tipo de información es binaria y su disposición consiste en la sucesión de cuadros blancos (=0) y negros (=1) sobre una superficie bidimensional (de ahí su nombre), por lo que se puede decir que, al igual que los RFID, son una versión mejorada de los códigos de barras lineales convencionales.
VENTAJAS. La principal ventaja de los BiDis es que su tecnología es muy accesible para los usuarios, a diferencia de los códigos de identificación RFID, más versátiles para procesos de almacenamiento, empaque y distribución gracias a su sistema de “chip”. Su velocidad en la entrada de datos al sistema es mayor. También su fiabilidad en el resultado, pues tiene un margen de error mucho menor que los códigos de barras tradicionales.
BIDI Y TELEFONÍA MÓVIL. En España, el primer sector en desarrollar esta tecnología ha sido el de telefonía móvil. Movistar ha sido la pionera en ofrecer este servicio para componer mensajes, realizar llamadas, navegar por la Red o descargar juegos. Dos son los modelos de procesamiento de información en móviles: Uno es el llamado “Push”, mediante el cual el usuario recibe el BiDi en su terminal, previa solicitud a un tercero, por ejemplo enviando un SMS con el texto “código” y remitiendo de nuevo la información validada. El segundo método es conocido como “Pull”, que consiste en capturar el BiDi con la cámara de fotos del teléfono y remitirlo posteriormente para su decodificación y escaneado remoto. Para este sistema es necesario disponer de una aplicación especial, general-mente de descarga gratuita, capaz de decodificar a su vez la información contenida en los códigos.
BIDIS EN IMPRESOS. Las empresas editoriales también han comenzado a implantar los códigos 2D. Es el caso de la revista “Cuore”, que incluye en sus reportajes un BiDi que, tras ser capturado y enviado con el móvil, permite descargar un vídeo sobre el tema tratado. Dicha descarga es gratuita, pero no la conexión WAP, cuya tarifa no suele bajar de los 50 céntimos. No obstante, este método de recibir información es más económico que los tradicionales SMS Premium, lo que da un gran impulso a las editoriales para explotar los contenidos multimedia ligados a medios impresos.
MÚLTIPLES USOS. Las aplicaciones de estos códigos 2D no se limitan, ni mucho menos, a la telefonía móvil y a las revistas impresas. Las administraciones públicas estás estudiando la forma de utilizar los BiDis para la identificación personal y otros trámites administrativos. Es el ejemplo del BiDi como billete de transporte público, un experimento que ya se ha llevado a cabo en Málaga. Como si fuera un billete físico, basta con acercar el móvil al lector para poder acceder al autobús, al tren o al metro. Otra experiencia en el uso de BiDis es la llamada “ciberentrada” móvil que desarrollaron Telefónica Móviles y La Caixa, mediante la cual se podía acceder al cine con una entrada recibida en el móvil en forma de código 2D. Experiencias que tienen al móvil como protagonista, que favorecen el desarrollo de las transacciones virtuales y, al igual que los “e-ticket” de Internet, permiten ahorrar considerables cantidades de papel