El enclave de la frecuencia modulada, FM, permite una explosión de emisoras que, con gran rapidez, se instalaron en el dial para ofrecer al inmigrante a la hora del trabajo, del descanso y de la fiesta, un despliegue de su música y algo de información.
DINAMISMO Y PROLIFERACIÓN. El dial de la FM está llenísimo y genera problemas de sintonía, por dificultades de control sobre emisoras que, voluntaria o involuntariamente, interfieren en la frecuencia de las vecinas.
Una de las afectadas es la Radio Nacional de España, en Madrid con su emisora en 88.2 FM. El ambiente se acerca al caos en la Comunidad de Madrid y en las provincias de Valencia, Alicante, Benidorm, Gerona, Tarragona y sobre todo en Barcelona, por el dinamismo y la proliferación de estaciones latinas que con su fórmula musical y su enfoque publicitario han cambiado el panorama tradicional de estos negocios en España. Son emisoras que han surgido de modo imprevisto, para atender el mercado de la inmigración iberoamericana (incluyendo al Brasil) y de los países del Caribe, en-marcados en el nombre genérico de “latinos”, expresión inexacta desde todo punto de vista; pero que se ha impuesto en la jerga periodística.
INGREDIENTE EMOCIONAL. Otras manifestaciones de la cultura en que se formaron los inmigrantes latinos han tenido que dejarlas en su país de origen; o las han trasladado con limitaciones –como el gusto por los platos de comida regional que solamente pueden degustar en contadas ocasiones. Sin embargo, la música popular, como parte esencial de la cultura en personas de educación media, es el ingrediente emocional que han logrado implantar en España, gracias a las técnicas de reproducción audiovisual, promovidas y explotadas comercialmente por la radio.
MÚSICA Y PUBLICIDAD. En la integración del producto que ofrecen el centenar de emisoras FM creadas para inmigrantes latinos, concurren dos elementos: uno importado, o sea la radio-fórmula musical; y el otro desarrollado localmente, o sea el mensaje publicitario sobre los productos y servicios que requieren las familias de los recién llegados. La música de origen iberoamericano y caribe, de nivel bastante popular (que a algunos oídos cultos suena mediocre y chabacana) se mezcla con anuncios sobre marcas conocidas, telefonía, viajes, ropa y restaurantes. Pauta sobresaliente es la de supermercados y centros comerciales que abren sus puertas al inmigrante e importan para ellos los productos de su país de origen, junto con los productos tradicionales de España que lentamente van entrando en la lista de la compra de esas familias en proceso de integración.
PANORÁMICA DE BARCELONA. Caso especial lo constituyen las empresas con emisoras FM en Cataluña, sobre todo en Barcelona, que ofrecen al analista un panorama dinámico y confuso sobre el cual ofrecemos una panorámica de las 12 emisoras que comparten el dial en esa ciudad y buscan –cada una con diferente fórmula y acento latino– captar la sintonía de un determinando colectivo de inmigrantes. Por razones de espacio, no hemos entrevistado a ninguno en particular, aunque sí trascribimos el testimonio de la Superestación, FM que presenta una novedosa fórmula radio-musical. Nuestro análisis puede verse en páginas 22 y 23, y el testimonio de Superestación en página 24.
LAS OPCIÓN ES INTERNET. Las cadenas de radio con formato clásico instaladas en el dial tradicional de FM, emiten el mismo contenido sonoro en la web, y acomodan su expansión al uso de ambos formatos. Muy pocas han decidido abandonar el dial para pasarse de modo exclusivo a la web. Esta herramienta tecnológica de emisión digital abre horizontes sin límite en el que ya están instaladas casi todas las FM latinas con propuestas para el residente en España.
RECONOCEMOS DOS LIMITACIONES. El espacio de esta revista es apenas suficiente para asomarnos, a través de los mencionados ejemplos, a un sector constituido por más de 100 emisoras que emiten en la Península y en las comunidades insulares, y para abrir a nuestros lectores otro capítulo de negocios dentro de la nueva economía creada por los emprendedores inmigrantes. Y nos hemos limitado a las FM llamadas “latinas”, dejando por fuera otros colectivos de igual importancia como culturas y como capacidad de producción y de consumo.