En España, el consumidor se encuentra adecuadamente protegido por la legislación y la Administración Pública. Una estrategia de marketing equivocada se puede topar con normas de consumo que en otros países no existen.
PUBLICIDAD ILÍCITA. No estás obligado a que tu publicidad sea objetiva, pero sí a que sea veraz, es decir, que se ajuste a la naturaleza, características y finalidad del producto o servicio promocionado, sin que pueda inducir a error al consumidor. Por ejemplo, un refresco gaseoso no lo podrías anunciar como “bebida sin burbujas” o una chaqueta de tela acrílica como “abrigo de lana”. Otras prácticas publicitarias ilícitas son las que provocan descrédito en las marcas de la competencia; las que con métodos subliminales actúan sobre el consumidor si que éste lo perciba; y las que atentan contra la dignidad de las personas, en especial la infancia, la juventud y la mujer.
PERIODO DE REBAJAS. La legislación española regula las características y duración de las rebajas. Sólo te está permitido realizarlas durante dos periodos al año, que han de corresponder aproximadamente con el inicio del año y con el periodo estival, y en ningún caso pueden durar más de dos meses ni menos de una semana. Además, en el artículo promocionado ha de aparecer el precio habitual junto con el precio rebajado. No hay que confundir rebajas con ventas de saldos. En este caso se ofrecen a precio inferior productos que, por deterioro o desperfecto, son de menor calidad. No existen periodos ni duración establecidos para esta última práctica.
DESISTIMIENTO Y DEVOLUCIÓN DEL DINERO. El consumidor puede, en el plazo de siete días, arrepentirse de la compra y solicitar la devolución del dinero. Desde ese momento, el empresario tiene un plazo de 30 días para abonarle el precio cobrado. De lo contrario, el cliente tiene derecho a recibir el doble de lo pagado más daños y perjuicios. No obstante, el consumidor no puede ejercer este derecho en algunos bienes, como aquellos claramente personalizados (p.e., un traje a medida) o aquellos que pueden deteriorarse con rapidez (p.e., flores).